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Oticon

Cómo funciona la audición

El oído, a pesar de su reducido tamaño, es un órgano de una gran complejidad. Actúa como filtro del sonido, transformando todo aquello que es audible en información precisa que puede ser interpretada por el cerebro del niño.

El oído tiene tres partes principales:

    • el oído externo
    • el oído medio
    • el oído interno

El sonido viaja por el aire en forma de ondas que originan una serie de vibraciones dentro del oído. A continuación, el cerebro interpreta esas señales como sonidos con sentido, como el habla.

oido

Estructura del oído

Existen cuatro zonas dentro del oído donde pueden producirse problemas:

1. Oído externo

El oído externo y el canal auditivo canalizan el sonido hacia el oído medio. A menudo se pueden detectar problemas en esta zona con una pequeña luz (un otoscopio). El oído externo puede deformarse al nacer e impedir la audición normal del niño. El canal auditivo también puede obstruirse por la cera.

2. Oído medio

El oído medio es el espacio que está detrás del tímpano. El oído medio transmite los sonidos desde el tímpano hasta una cadena de tres pequeños huesos del oído interno. Normalmente este espacio está lleno de aire, pero a veces puede acumular líquido. Se puede comprobar la presencia de líquido enviando un soplo de aire por el canal auditivo que haga vibrar el tímpano (timpanometría). Si el tímpano no se mueve con normalidad, puede que haya líquido, una infección o un problema con los huesos del oído medio.

3. Oído interno

El oído interno alberga la cóclea, que contiene 40 000 células ciliadas. Estas células están preparadas para responder a distintos tonos, y cuando reaccionan ante el sonido, se flexionan, generando así pequeños impulsos eléctricos que viajan por el nervio auditivo hasta el cerebro. Si faltan células ciliosas o estas están deformadas, el sonido no se puede enviar de forma normal al cerebro. Los problemas en esta zona del oído se pueden detectar mediante una prueba de emisión otoacústica (OAE).

4. Nervio acústico

El nervio acústico comienza en la cóclea y llega hasta los centros de audición del cerebro. El cerebro debe procesar e interpretar todos los diminutos impulsos eléctricos procedentes de la cóclea. Si los impulsos no se transmiten de forma eficaz de una parte a otra del cerebro, puede que el procesamiento del sonido no sea claro, y se vea amortiguado o distorsionado. Las pruebas de respuesta del tronco del encéfalo (ABR) buscan ondas que indiquen que el cerebro recibe los sonidos de un determinado tono y volumen.